Opinión: Mi vida como guionista

Nuestro colaborador, el guionista Felipe Benavides, nos cuenta su experiencia personal siendo guionista de cómics en Chile, describiendo la relación que se forma con el dibujante y el editor y enumerando las distintas actividades que rodean el oficio de guionista.

Foto Guión (Color)

Ser guionista de narrativa gráfica es una tarea difícil; es como querer tener un hijo sin una pareja. ¿Por qué? Simple. Para hacer una obra de narrativa gráfica se necesitan, al menos, 2 personas: un guionista y un dibujante. Sé que algunos dirán que existen artistas “integrales”, pero aun ellos deben admitir que necesitan más personas para hacer sus publicaciones. Además de un dibujante, un rotulador, un editor, por sólo nombrar a algunos, porque escribir un guión no se trata sólo de contarle una historia al lector, como lo hacen los escritores en sus novelas. Esto va mas allá.

Les hablaré de mi experiencia laboral, no del cómo ni del porqué llegué a ser guionista. Cuando recién comencé a escribir guiones, las dificultades fueron evidentes (partiendo porque contaba malas historias): mi manera de narrar era muy “audiovisual”, me imaginaba planos y escenas que claramente eran para cine o animación, por lo tanto, tuve que empezar a minimizar las secuencias y llegar a lo que llamo el “cuadro absoluto”, esa escurridiza viñeta que resume toda una secuencia de acción; es como si varios minutos de proyección en una pantalla se redujeran a un sólo dibujo. Cuando logré dominar esta técnica (bueno, quizás todavía no la domino tanto) me di cuenta que me topaba con otro desafío: mis historias no estaban dirigidas sólo al público, mi primer objetivo no era relatarles los hechos a un lector, sino que el asunto era más complicado, porque para poder publicar necesitaba una “pareja”, un compañero que me ayudara en la aventura, mi propio Chewbacca, esa especie escurridiza y escasa: un dibujante de cómic. Sería él quien plasmaría mis ideas con tinta o bits.

Mi primera labor como guionista es contarle la historia a mi compinche, porque eso terminará siendo: el “partner” del cual dependerá si la aventura llega a buen puerto no. Entonces, se debe encantar al dibujante, ya que él es el primer filtro, el primer público al que le relataremos nuestra historia. Lograr una simbiosis con él es ideal, así es posible llevar a cabo el proyecto de mejor manera. Pero claro, no es tarea sencilla, porque uno no siempre sabe contar bien las historias, sea de manera oral o a la hora de plasmarlas en un guión técnico: cada uno tiene su propio ritmo, su propia manera de ver, sentir y relatar.

Yo doy gracias por trabajar directamente con los dibujantes, porque cada vez que lo hago la historia se enriquece. Ellos le ponen un filtro diferente, como si fueran el “Instagram” de mis guiones e hicieran que todo se viera mejor de como lo imaginaba. Para lograr este enriquecimiento he debido modificar mi forma de escribir, he evolucionado y cada vez soy más (y a la vez menos) detallista. Sé que mis historias deben tener bases sólidas, pero también sé que no puedo ser rígido: mientras más flexible sea el guion, mientras mejor se pueda adaptar a los cambios, la historia será mejor o, en mi caso, más entretenida. Esto tiene directa relación con la “modularidad”, es decir, la manera de tratar la historia en forma de módulos, por partes; pensarla de manera que pueda ser contada en diferentes formatos y longitudes. La misma historia debe ser adaptable para poder contarla en una o en cien páginas. Si logro eso es que voy por buen camino.

Pero después de todo eso, se debe encantar a otra persona: el editor. Que, como si fuera el suegro de la relación, a veces pide cosas que no queremos hacer o nos prohíbe algunas que morimos por experimentar, así que también debemos dejarlo contento a él. He trabajado con editores que me dan bastante libertad a la hora de crear, pero que velan por el producto final y la “modularidad” entra en acción. Por ejemplo, uno tiene una historia de 32 páginas, pero el editor dice que para publicarla debe tener tantas páginas más o tantas menos, por lo tanto, el guión DEBE ser flexible.

Durante años fui editor y pedí un montón de cosas que ahora me piden a mí que estoy 100% dedicado al guión y me siento un poco incómodo. Debo ir a lanzamientos, participar en eventos, dar charlas, firmar libros junto a otros colegas (con los que uno no tiene por qué llevarse bien) y así, un sinnúmero de actividades que están mucho mas allá de la escritura de un guión, pero que como autor debo asumir.

Como pueden ver, ser guionista es una gran aventura que está llena de obstáculos, pero también de satisfacciones.

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6 pensamientos en “Opinión: Mi vida como guionista

  1. Sabía que en este oficio te pueden llamar de muchas de formas: Sindicatero,comunacho,fifi,pussy,”artishta”,petulante,muñeca de mantequilla,etc. pero Chewbacca…eso es nuevo ja a ja ja ja.

    Respecto a la relación del guionista con un partner, especialmente un dibujante, hay varias y muchas aristas que no se consideran o se pasan por alto:

    1) Hacer cómics en Chile es una aventura quijotesca. No hay industria establecida, no hay nada muy sólido, aún se hace “por amor al arte” y probablemente se siga haciendo así por un largo tiempo. Entre los factores que imposibilita el cambio sustancial a mi parecer es el miedo que puede producir la profesionalización. Lo que no necesariamente implica que ello sea algo malo, hay una potencialidad ahí que puede llegar a ser un derrotero creativo interesante en el futuro. Como no hay nada establecido tienes que “crearlo todo”.

    2) Los dibujantes no siempre son pragmaticos. Piensan mucho desde la emocionalidad (hazlo por apoyar x cosa,etc). Pueden aceptarle un proyecto a un guionista pero no siempre toman conciencia del grado de compromiso que pueden demandarle, ni tampoco vela por formalizar las solicitudes (contratos,honorarios,proyección del proyecto,etc), menos aún reflexiona concienzudamente en la parte creativa. Ej: Felipe menciona los artistas integrales, esas personas que lo “hacen todo”. y a su juicio, hay que admitir que no pueden hacerlo todo como ellos creen. y hay un punto ahí. Un dibujante puede ser un pésimo escritor y guionista, pero a nivel creativo puede llegar a verse mucho más motivado a hacer las cosas solo que con un partner. ¿Qué lo hace mejor como dibujante? maybe. pero si es por estar bien creando, es quizás más aconsejable hacerlo así que malgastarse en otras instancias menos placenteras, y además SER SINCERO y no tener miedo de decirlo, dejarse de niñerías y dejar de darle demasiada importancia al círculo de colegas emocionalmente demandantes. En cuanto a los guionistas, cuidar que por publicar (especialmente en papel) pueden tender al blowjob verbal, lo que producirá un monstruo del primero, del cual pronto notarán que no fue una buena opción ser tan atentos en halagos. Se pueden llevar muy malos ratos.

    3) Felipe lo dice bien. Lo ideal es lograr una buena relación con los partners. La comunicación es algo fundamental. y también puede añadirse que es conveniente estar claro que los intereses del grupo sean los mismos o se hermanen con los propios. Ser franco desde el principio puede ahorrar problemas innecesarios desde el comienzo, si alguno no tiene nada claro que no se enrolle, no tenerla clara es también tenerla clara. Puede ser un signo que te indique que no es tu círculo o no es tu proyecto. simple.

    4) Es rico cuando un guionista tiene versatilidad. Si además puede adaptarse con facilidad a cualquier requerimiento editorial tanto mejor, pero si no se siente bien, pleno, puede que no sea lo suyo o, quizás deba escribir lo que a él le guste por sobretodo y ser lo mejor posible en ello aceptando de entrada que quizás no va tener lo que quiere, pero si tendrá siempre lo que necesita. “la paz creativa” que llaman algunos.

    Eso, buena columna de opinión.

  2. Primero: el inconfundible Felipe Benavides Ramos… El hombre q no se va por las ramas, q va al grano, que conoce todas las caras del poliedro, y q te puede hablar con propiedad de ellas, sencillo y certero… Una vez más, “la hicieron”, MesaGrafica.

    Segubdo

  3. Primero: el inconfundible Felipe Benavides Ramos… El hombre q no se va por las ramas, q va al grano, que conoce todas las caras del poliedro, y q te puede hablar con propiedad de ellas, sencillo y certero… Una vez más, “la hicieron”, MesaGrafica.

    Segundo; por mi poco conocimiento en los medios, pregunto; Danny Jimenez es columnista en algún lado?

    • google te guiara.
      Es un dibujante que hasta donde yo se, participó en la saga de Mortis de Miguel Ferrada.

      Buen articulo a todo esto, se agradecen estas “opiniones cortas” por decirlo de alguna forma.

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