Diego Becas: “Como cartelista debo lograr que quien vea mi cartel retenga la imagen en su retina, como cuando se ve directo al sol”

Texto: Carlos Andueza Fotografías: Camilo Mendoza

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El cartelismo es un oficio que ha crecido en Europa desde el siglo XIX. En Chile, sin embargo, esta disciplina se ha desarrollado de manera intermitente. Dio sus primeros pasos en los años 20; alcanzó su auge en los 60 con los carteles políticos de la Unidad Popular; fue interrumpida por la Dictadura, y repuntó en los años 90. Hoy, el diseñador gráfico e ilustrador chileno Diego Becas toma la antorcha y continúa el oficio con sus propios carteles.

Utilizando acuarelas y acrílicos, Diego plasma el contenido de una ópera, una película o una obra de teatro en una sola imagen. La galería Radicales del Bar The Clinic expone actualmente la muestra “Diego Becas: Poster Artist” y pronto el Museo Nacional de Animación de Polonia también exhibirá su arte.

Diego Becas recibió a Mesa Gráfica en su estudio y nos explicó la definición de “poética de la imagen”, concepto con el cual describe su trabajo. Nos aseguró que “un cartel que no impacta, no es cartel” y se refirió al bajo número de referentes chilenos de su oficio. Además, expuso su crítico punto de vista frente a la nueva camada de ilustradores chilenos. Todo eso y más, a continuación.

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Diego, en tu sitio web te defines como un diseñador gráfico enfocado al diseño de gama alta. ¿Podrías explicar a qué te refieres con ese término?

Diego Becas: Bueno, en el diseño existen varios rubros: está el diseño editorial, el corporativo, el packaging y otros más. Y dentro de cada categoría hay clases de diseño. En términos de materialidad, está el más básico, que es el de los flyers en papel roneo, por ejemplo, y que, en general, es de bajo costo. Está el diseño intermedio, que es utilizado por la mayoría. Y existe el diseño de gama alta que se utiliza para todos los objetos, servicios o productos premium. Por ejemplo, Chanel utiliza un diseño de gama alta en sus gráficas, en sus cajas, en todo. Aunque produzca un lápiz mina lo va a hacer en un diseño de gama alta. Ahora, no se trata del objeto en sí, sino del proceso productivo que implica. Entonces, por temas de trabajo y gusto personal, me quise enfocar en ese tipo de diseño, a pesar de que en Chile no se entienda tanto y no sea tan bien pagado. Las empresas no están dispuestas a invertir en diseños de gama alta, porque no existe un mercado que lo necesite. Ciertos rubros sí invierten, pero para productos específicos, como los vinos. La viña Concha y Toro, por ejemplo, tiene un vino de $80.000 y ellos invierten en diseño de gama alta para elaborar productos relacionados a ese vino: la caja, la etiqueta, la botella misma. Yo trabajé con ellos y así entendí la lógica de este tipo de diseño. Por eso aplico ese concepto a mi trabajo, ya que todo lo que hago debe estar relacionado con la calidad, tanto técnica como conceptual.

En otras entrevistas has definido tu trabajo como “poética de la imagen”. ¿Esa definición tiene que ver con tu preocupación por la calidad?

Diego: Claro. En los carteles se nota más, pero se puede ver en todo mi trabajo, ya sea en impresiones, libros o identidades corporativas. Es un concepto que inventé para explicar mi trabajo. Puede ser que ya exista, pero es algo que no he leído en ningún libro. Con esto intento decir que toda mi obra se comunica mediante una metáfora. No es literal su mensaje, ni su forma, ni su interpretación. Es una metáfora de la metáfora de la metáfora. Quien vea mi trabajo deber hacer el ejercicio mental de interpretar los colores o las formas para traducir lo que está plasmado. Es narrativa, finalmente. Para mí, todos los productos del diseño, ya sean carteles u objetos, tienen que contar una historia. Como una película, pero cortita. Con un objeto, con sus materiales, formas y colores, uno debe armar todo un cuento. No hay que quedarse sólo en el objeto, sino pensar en qué vino antes y en qué vendrá después. Pensar en la secuencia de acción. Y junto con eso, todo debe ser de gran calidad. Eso es la poética de la imagen para mí.

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¿Tu principal objetivo es lograr esa narrativa de la imagen?

Diego: Sí, porque para mí, en cualquier ámbito de creación, ya sea diseño, danza, escultura, se debe contar algo. Las cosas que no cuentan historias, no perduran. ¿Por qué crees que los buenos libros o las buenas obras de teatro perduran en el tiempo? Porque cuentan historias, no son sólo formas. Por eso creo que es importante el contar. Pero hay que contar algo que sea un aporte, no tonteras. Yo ahora veo a muchos diseñadores que se preocupan demasiado de la forma y de los materiales, y no de lo que cuentan. Usan los materiales porque son más “onderos” o bonitos, pero no los usan en función del contenido. Yo uso todo en función del contenido. Ahora, es el espectador quien tiene que descubrir la relación. Uno le tiene que dar indicios, parámetros, para que la entienda. Pero el espíritu de trabajo debe ser ese, que las cosas cuenten, que narren algo, y que la materialidad aporte a eso.

Y en cuanto a los carteles en particular, ¿qué te llevó a dedicarte a ellos?

Diego: Hago carteles desde la universidad. En ese tiempo empecé a practicar porque estaba muy interesado en los cartelistas polacos. Después de trabajar un tiempo, quise dedicarme de lleno a esto. Quería que me contrataran para hacer carteles y que mi trabajo se viera en Europa. Esa onda. Pero en ese tiempo no tenía trabajos que mostrar, salvo los de la universidad, con los que no iba a llegar a ningún lado. Así que me propuse hacer un portafolio de carteles para poder mostrar mi estética y visión personal. En tres semanas hice diez. Estaba realmente motivado y quería hacerlos rápido. Los primeros tres carteles estuvieron basados en obras trágicas de Shakespeare, los siguientes tres en óperas y los siguientes en la película de Disney “Los Aristogatos”; fui trabajando en series. En el mundo del cartel, cuando se hace una serie, el trabajo toma mayor solidez. Lo mismo pasa en el mundo del arte: cuando se hacen series de obras, se comienza a armar un cuerpo de obra coherente, lo cual habla bien de las capacidades del autor y de su proceso cognitivo. Porque no son piezas sueltas, sino que se forma una unidad temática formal y conceptual. Bueno, entonces hice mi portafolio y lo envié a distintos teatros, entre ellos el Teatro Nacional de España. Era posible que existieran cartelistas mucho mejores que yo, pero siempre he preferido que me califiquen las personas que más saben.

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De hecho, has dicho que te pusiste en contacto con el diseñador e ilustrador español Isidro Ferrer para que evaluara tus obras…

Diego: ¡Sí! Estoy contento, porque viene a Chile y tengo que conocerlo sí o sí. Con una pancarta a lo mejor, muy groupie. Pero sí, lo contacté y le gustó mucho mi trabajo. Pensé que si le tenía que enviar mi portafolio a una persona, debía ser a alguien que me gustara mucho. En cierto sentido, Isidro Ferrer encarna lo que me gustaría ser. Él genera piezas de diseño con mucho contenido, de factura manual y con un sello personal, y lo hace en distintos formatos. Le envié mi portafolio y le dije que me llamaba Diego, que lo admiraba mucho y puras cosas así (risas). Le pedí que viera mis carteles y que me diera su opinión, nada más. Pasó un mes y pensé que no había pescado, hasta que me llegó un mail suyo que me hizo muy feliz; me decía que no contesta mails que no son encargos de trabajo, pero que mi trabajo le había gustado tanto que me iba a responder.

¿Te acuerdas de las observaciones que te hizo?

Diego: Sí, claro. Tengo ese mail enmarcado… no, mentira (risas). Me respondió algo que yo buscaba: me dijo que tenía cuerpo de obra y eso se da cuando se ven varias obras y se logra percibir que pertenecen al mismo autor. Y terminó el mail con un “sigue así, Diego”. Después le pregunté si quería comprarme una obra y me respondió “No, pero sigue así” (risas). En agosto viene a Festilus, el festival de ilustración de Plop! Galería y lo encontré fantástico.

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En una nota que hicieron de tu trabajo en la revista Vivienda y Decoración de El Mercurio, se afirmó que eres el único que realiza carteles de autor actualmente en Chile. ¿Es así, efectivamente?

Diego: Durante muchos años había creído que sí. Hace poco supe de otras cuatro personas que también se dedican al cartel. La gente puede pensar que estoy feliz porque somos pocos, pero no. Yo siempre he querido que más personas hagan carteles. Me gustaría demostrar que funcionan, que se aceptan en Europa, que se exhiben y son bien valorados, para que más diseñadores se dediquen a hacer carteles y Chile sea reconocido por ese trabajo. Siempre he querido hacer clases para enseñar la metodología, aunque más que el paso a paso, me interesa inculcar un sistema de pensamiento para trabajar los carteles. Cuando terminé esos primeros diez carteles para mi portafolio quise ponerme a enseñar al tiro, pero nadie me pescó mucho. Eso fue como hace cinco años atrás. Sólo ahora, después de mucho insistir, voy a impartir un curso electivo de carteles en la Universidad de Chile, que es donde estudié. Lo bonito es que es el primer curso hecho en Chile enfocado específicamente al cartel. Va a ser un curso de formación general, y lo va a poder tomar cualquier estudiante de la universidad que esté interesado.

¿Sientes que hace falta una mayor cantidad de referentes chilenos?

Diego: Sí. Porque hay, pero son muy poquitos. Las personas que hacemos carteles venimos de dos fuentes: Waldo González, que fue la primera persona que enseñó cartel en los años 60, y Vicente Larrea, que es el gran cartelista que ha tenido Chile. Él creó toda la gráfica de la Unidad Popular. Ellos son los grandes precursores del cartel en el país. Durante el 73 todo ese trabajo se detuvo. En los 90, Julián Naranjo retomó el oficio y empezó a ser conocido también. Entonces sí ha habido cartelistas, pero pocos y separados por mucho tiempo entre sí.

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Por lo tanto, tú fijaste tu atención en los cartelistas europeos…

Diego: Sí, claro. Es que realmente los europeos son los que inventaron el cartel. Los que más me gustan son los cartelistas polacos, porque con nada hacen de todo, y en cierta medida, esa forma de trabajar es mi base. Yo uso dos o tres colores, no más. Los polacos hacen eso y lo hacen de un modo fantástico. ¿Y por qué lo hacen? Porque cuando comenzaron, en la época de la Segunda Guerra Mundial, no había materiales disponibles. Disponían de pintura para casas de dos o tres colores, no más, así que su arte era una respuesta a la situación mundial.

¿Y por qué tu trabajo como cartelista se relaciona con la literatura o con la ópera y no expone una visión más personal?

Diego: Es más que nada por un gusto personal. Desde chico me han gustado las artes en general. De hecho, en ciertos puntos de mi trabajo me inclino más hacia el arte que hacia el diseño. Muchos me dicen que soy un artista; yo les contesto que no, que soy diseñador, pero tomo cosas del arte y trato de aplicarlas al diseño. Tengo piezas personales, pero no sólo carteles, sino esculturas, pinturas, objetos, instalaciones, un montón de cosas.

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Ha sido un denominador común en Mesa Gráfica el trabajo multidisciplinario de los entrevistados. Creemos que es algo orgánico, algo que el cuerpo les pide y por eso no se limitan a una sola disciplina. ¿Qué opinas de eso?

Diego: Claro. Bueno, tiene que ver con la postura que uno tenga. Al menos en mi caso, todas las cosas que haga tienen que estar bien hechas. En todo sentido: desde el concepto a la manufactura. Y mientras cuente algo, mi trabajo es válido para mí. Ahora estoy dedicado al cartel porque es lo que más me representa. Cuenta algo, primero que todo; tiene un contenido gráfico, porque tiene plástica, y tiene algo que me gusta mucho: el impacto. Cuando un cartel no impacta, no es cartel. El impacto es algo propio del cartel. Hay una frase que dice: “Un cartel es un grito en la pared”. Si uno pasa por al lado de un cartel y no lo ve, el cartelista está muy mal enfocado (risas). Como cartelista debo lograr que quien vea el cartel por dos segundos retenga la imagen en su retina, como cuando se ve directo al sol. La forma y los colores ayudan, pero lo principal es el contenido.

Creo que son muy similares el proceso que describes para realizar un cartel y el proceso que yo entiendo de cómo realizar una ilustración. Tú, además de ser cartelista, también eres ilustrador. Según tu punto de vista, ¿cuál es la diferencia entre ambas disciplinas?

Diego: Creo que nunca lo había pensado, pero me parece que el cartel es más… a ver, cómo te explico… La ilustración tiene dos variantes. Está lo que hace Jimmy Scott, que con un solo dibujo cuenta algo. Como las Condoricosas, ¿te fijas? Y está también la opción de contar en viñetas, que es la característica principal de los cómics, la narrativa gráfica. Entonces, en la ilustración tienes esas dos opciones. En cambio, los cartelistas tenemos una sola: contarlo todo en una sola imagen. Entonces, si bien encuentro muy interesante la ilustración, creo que es menos metafórica que el cartel. Por lo mismo, creo que los cartelistas tenemos más poder de síntesis que los ilustradores. Pero esa es mi opinión.

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En tu sitio web también declaras que trabajas en pos del recurso manual. ¿Crees que en el Chile actual existe un abuso de las herramientas digitales en el trabajo gráfico?

Diego: Bueno, por un tema personal, a mí me gusta la mano. Lo que digo acerca del recurso manual, lo hago pensando en mi formación como diseñador, porque en general en Chile el arte ha sido manual, como la pintura al óleo o la escultura. Pero en términos de diseño gráfico… en la universidad, por ejemplo, veía que mis compañeros olvidaban usar las manos. Me acuerdo que mi maestro, Carlos Durán, quien me enseñó a pintar, me decía: “Cuando tu mano haga lo que tu cerebro quiere hacer, vas a ser bueno en lo que haces”. Y creo que es porque la obra está más conectada con uno mismo, de manera biológica, orgánica. Lo único que separaría la obra del cerebro sería un pincel, y ni eso, porque se puede pintar con la mano. ¡Yo he pintado carteles con las manos! Y encuentro que la gente que no ha hecho nada manual está muy perdida. Cuando vi las ilustraciones ganadoras de Santiago en Cien Palabras de este año me di cuenta de algo. No había hecho la reflexión, pero la hago ahora: actualmente hay una gran camada de ilustradores, ¿cierto? Algunos mejores que otros. Para mí, y creo que con esto mucha gente se va a enojar, todos ilustran igual. Nadie ha generado un estilo propio. Sólo tres personas: Alberto Montt, Francisco Olea y Paloma Valdivia. ¿Qué fue lo que pasó después? Todas las personas que ilustran ahora tomaron clases con ellos y todos quieren ilustrar como ellos. Entonces ahora hay cuarenta Montt, cincuenta Olea, sesenta Paloma Valdivia y a mí eso ya me tiene hinchado. Encuentro muy bueno que haya mucha ilustración, pero aburre un poco que sean todas similares.

¿Crees que ellos no lograron enseñar bien lo que es la ilustración?

Diego: No, al contrario, creo que ellos enseñaron muy bien, pero las personas que tomaron cursos con ellos pensaron que sus estilos eran los correctos y ese es el error. No hay estilos correctos. El estilo correcto es el que más le identifica a uno. Por eso creo que los ilustradores chilenos no están logrando sellos personales. Entonces, claro, puede que se estén tomando los medios nacionales, pero es posible que fuera del país no se diferencien entre sí. Y otro tema del que me dí cuenta por las ilustraciones de Santiago en Cien Palabras es que varias representan una estética manual, pero son hechas a computador. Imitan la mano con técnicas digitales y eso es súper raro. Es algo que yo nunca he hecho. Siento como si ellos quisieran ilustrar pero no tuvieran los cojones para hacerlo. Mi maestro me decía que el trazo manual del artista es su sello propio porque nadie lo puede imitar. Entonces creo que estas personas están muy alejadas de su obra. Soy muy crítico con esta nueva camada de ilustradores, pero al menos se está ilustrando y eso es un gran paso.

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Bonus Track:

Video del proceso de creación de un cartel de Diego Becas

Durante julio, Diego Becas dictará dos workshops o talleres personalizados:

“Tipografía expresiva” y “Cartel de autor”. Para mayor información escribir a diegobecas@yahoo.es

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14 pensamientos en “Diego Becas: “Como cartelista debo lograr que quien vea mi cartel retenga la imagen en su retina, como cuando se ve directo al sol”

  1. Me parece que tu trabajo es excelente, muy bueno!! Obviamente en tu objetivo; sumamente logrado.
    Pero discrepo enormemente con respecto a los ilustradores. El amigo Becas no tiene como pasa en éste país “memoria histórica”, hay otros ilustradores que también surgieron antes o paralelos a los por él mencionados, que son excelentes, tienen “cuento”, “mano” y logran diferenciarse absolutamente. No es molestarse, pero se debe ver mucho más allá, para formarse una completa idea. Si me permite, le recomiendo que observe más, curiosee más, urgetee más, vea libros, revistas, diarios, web etc……Y de paso, aprenda, a ser más responsable cuando se está emitiendo una opinión en un medio escrito, para de esta forma ser totalmente justo, respetuoso y solidario con el trabajo de otros colegas.
    Muchas gracias!!
    Fernando

  2. No había tenido la oportunidad de conocer el trabajo de Diego hasta leer la presente entrevista, de la cual me llaman poderosamente la atención ciertos pasajes, ya que algunas de sus palabras resultan, a mi parecer, infundadas. Es cierto, en este momento existe una gran cantidad de ilustradores influenciados fuertemente por Olea y Montt, y el doble de ellos influenciados por Paloma Valdivia, pero sin lugar a dudas, Chile cuenta con exponentes del campo de la ilustración de primera línea, muchos de los cuales han exportado y publicado sus obras por todo el mundo, obras dotadas de carácter y estilo propio.
    Recientemente se publicó el primer catálogo de ilustradores chilenos, sería conveniente que Diego tenga acceso a él, de este modo podrá comprender lo equivoco e injusto de sus palabras.

    Saludos
    Vicente

    • Vicente y Fernando, por supuesto que hay mas ilustradores en Chile y han habido. Yo me refiero a una camada muy grande que no está diferenciándose de los que menciono. Mi observación es hacia los que no tienen propuesta personal, no para quienes si los tienen. He visto el libro de ilustradores chilenos, y si bien hay unos que si tienen estilo propio, otros son como los que mencioné. Asi que les encuentro la razón en lo que dicen, pero mi opinión es sobre los que copian, no sobre los que proponen. A los que proponen y se diferencian, su trabajo habla por si sólo, no necesitan mi opinión para que su trabajo resalte. A quienes en un futuro se puedan sentir ofendidos por lo que opino sobre los que no proponene, no se ofendan tanto, y ayuden a los que copian a que busquen su estilo y no tengan miedo de hacerlo, que hagan su camino y no se tomen del estilo que es el éxito de otro, hagan su propio exito. Mi critica es para ayudarlos a ellos, pero no estamos cosutmbrados a que nos digan cosa duras de nuestra falta de propuesta. Véanlo con altura de miras, si nos quedamos alabando sólo lo bueno, pensaremos que somos excelentes, y aún nos faltan siglos para ser potencia gráfica. Se parte por observar las fallas para incentivar a repararlas, que las cosas de excelencia hablan por si solas.

  3. ¿porque ninguno de ustedes se ha referido a lo que hablo del proceso cognitivo, de la importancia del mensaje y la calidad de la obra y sólo se han referido a lo que digo sobre los ilustradores, que son 3 líneas al final de la entrevista? Pueden opinar también de lo importante, de lo que sirve como legado de mi trabajo de carteles. y no sólo quedarse pegados con una observación personal sobre un tema.

  4. Efectivamente como sutilmente lo deja entrever Diego Becas; Chile es un pais de copiones, donde desde el proceso creativo en adelante una oda al facilismo, al snobismo, a lo rapidamente vendible, y por ende desechable. Me parece bien que el Sr Becas se moje a riesgo de que alguien se moleste. Al final como decia Charly Garcia: “la vanguardia es así”

  5. No veo para que inquietarse.Becas tiene su onda no es diseñador en esencia. Si habla de proponer algo, tener sello y todo ese tema de la obra, es porque él en lo profundo es un artista que explora otras aristas de la gráfica, No un diseñador o ilustrador que da soluciones a requerimientos de un cliente. el logo es shuer artishta y tiene una cosa conceptualsh y chá. No hay que exagerar. Piola su pega si.

  6. Un gusto las entrevistas de Mesagrafica. Es bueno ver gente que las tiene clara sobre todo en su concepto de lo que hace o quiere comunicar, eso es algo que cuesta harto definir sobre todo en un medio como el nuestro.
    Y bueno, una lata que siempre algunos se queden con la discusión en la que tratan de defender algo. De lo que yo leí, no se esta ofendiendo a nadie y ese es un gran punto que abordar en el diseño y el arte nacional, nos cuesta decirnos las cosas a la cara y con la critica como venga. No creo en eso de apaciguar las cosas con “criticas constructivas” cuando también una critica destructiva puede ser motivo para un darse cuenta de algo. Con formación académica o autodidacta es imperativo buscar ese roce y que en lo posible venga de quienes ya están teniendo éxito en lo que uno también quiere, como también apoyarnos entre todos, pero sin poner el hombro ni callarse por mantener un status quo o un medio cómodo y sin riesgo.

  7. Lamento enormemente que la conversación (criticas) se hayan centrado en las últimas 3 líneas de la entrevista del señor Becas y no en su obra, pero lo anterior cobra sentido por lo lapidarias, e insisto, injustas que fueron. Soy Ilustrador hace años y sé perfectamente de lo que hablo. Conozco muy bien el medio y el trabajo de la mayoría de mis colegas, de los cuales la mayoría, no somos: ni enojones, ni copiones, cómo propone Marchelo. Me pareció importante y necesario hacer notar mi desacuerdo, y no sólo por mi, sino que también por el resto de los ilustradores nacionales.

    Saludos
    Vicente

  8. Debo reconocer que sí me resulta interesante tu obra, se percibe claramente que está al servicio de recuperar la tradición del cartelismo de excelencia, pero pienso que el gesto de un concepto puede perfectamente presentarse a través de una técnica análoga, digital o mixta. El cartel, apoyándose en el recurso de la ilustración o no, debe ser capaz de establecer un diálogo eficiente con el espectador (tal como tú dices) de forma tal que sea capaz de encandilar y cautivar a la vez. Y eso se puede lograr a través de la técnica que escojas, sea un pincel o una wacom bamboo, pienso.

    Por mencionar a sólo uno de un universo de artistas que trascienden las fronteras de las disciplinas artísticas, puedo mencionar a Dave McKean, a quien no me atrevo a encasillar en sólo una vertiente de la expresión. Él tambien desarrolla con gestualidad magistral imágenes y juegos tipográficos que no se detienen en lo análogo o en lo digital, para él no hay límites. Creo que la habilidad de un comunicador gráfico no se ata al medio que escoja, si no más bien a la forma del mensaje y al contenido que porta.

    No creo que la ilustración sea menos retórica o metafórica que un cartel y la síntesis puede darse en ambas de igual forma, es sólo que son dos canales de comunicación diferentes; son dos disciplinas que, reconozcámoslo, sí pueden cruzarse en algún punto. Y no me puedes negar que los maestros de la tinta china logran con un par de pincelazos obras de síntesis extrema en el sumi-e japonés. De hecho, en tus carteles te vales de imágenes maravillosamente sintéticas que, de alguna forma, me hacen pensar en Toulouse-Lautrec. Y sí creo que la ilustración puede portar un concepto poderoso y claro, por sí sola.

    También te concedo que en el mundo de los ilustradores los mejores referentes serán copiados hasta la saciedad, pero eso también ocurre en el mundo de los cartelistas y eso seguramente lo has experimentado en carne propia. El mundo funciona así. Es por eso que solo los mejores se convierten en maestros y el resto sólo constituye un séquito de copiones que intentan replicar el éxito.

    Igual pienso que hay más ilustradores destacados en Chile que los que mencionas y con un estilo propio, que transitan por las veredas de lo analógo y lo digital sin problema. Y no porque escojan una vía diferente al desarrollo de obras de gama alta serán de mayor o menor valía… eso se percibe en el discurso de cada pieza.

    Y gracias por recordarme que Isidro Ferrer estará presente en Festilus, no me lo perderé.

    Muy interesante es el debate que se generó en Mesa Gráfica, se agradece el espacio para poder discutir. Es así como se puede crecer, finalmente.

  9. Les recomiendo algo a todos: DISFRUTEN el trabajo gráfico (ilustradores, diseñadores, gráficos, artistas visuales, etc), copiando estilos para comenzar, o creando cosas nuevas si se sienten seguros (aunque dudo que a estas alturas alguien pueda “crear” un estilo), da lo mismo. Porque algún día pueden quedar ciegos y ni calcar van a poder. Saludos!

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