Hellis Leiva: “El trabajo que hay detrás de un juego de mesa no es muy distinto al de un cómic”

Texto: Carlos Andueza Fotografías: Camilo Mendoza

Hellis 02 (Web)

Hellis Leiva (1981) estudió Bachillerato en Ciencias en la Universidad Católica de Chile, pero no terminó la carrera. Luego entró a Psicología en la misma casa de estudios, pero tampoco la finalizó. Sus intereses iban por otro lado. Así que siguió buscando, decidido a convertirse en un self-made man, un hombre hecho a sí mismo.

Inspirado por su afición al entretenimiento no tradicional, Hellis fundó Tabula Rasa como una editorial para producir y distribuir juegos de mesa. Pero pronto los cómics se cruzaron en su camino y lograron entrar a la empresa, convirtiendo a Tabula Rasa en un interesante laboratorio editorial chileno.

Acostumbrado a hacer realidad sueños que todos creen imposibles, Hellis ha logrado fusionar mundos con el juego de cartas “Zombies en la Moneda”, inspirado en el cómic chileno de Mythica Ediciones. Además, pudo coordinar el trabajo de casi medio centenar de artistas de cómics para “Chile en viñetas” (2012), el primer libro que publicó su editorial y cuyas ganancias fueron destinadas a la Corporación para la Nutrición Infantil, Conin. ¿Qué tuvo que hacer para llevar a cabo esos proyectos y cómo evalúa la realidad del cómic chileno actual?  Hellis comparte sus respuestas a continuación en Mesa Gráfica.

Hellis 01 (Web)

¿Por qué apostar por una editorial que originalmente se iba a dedicar a los juegos de mesa? 

Hellis: Chile, y Latinoamérica en general, no es una región que se caracterice por juegos de mesa. Las culturas aborígenes de Latinoamérica siempre privilegiaron los juegos físicos, es sólo cosa de ver nuestros juegos tradicionales. A diferencia de otras culturas, como la oriental o la africana, que sí tienen una historia cultural de juegos de ese tipo. Hay juegos de mesa asirios, sumerios, egipcios y ni hablar de los japoneses, chinos o coreanos. En la ComicCon 2011, dicté una charla sobre los juegos de mesa en Chile. Después de la exposición, se me acercó Hernán Domínguez Placencia  y me comentó que un juego de su creación había ganado un premio en una feria de juegos francesa. Que yo sepa, es el único juego chileno que ha ganado una distinción internacional, ¡y nadie lo conoce! Se llama Hanga Roa: es un juego tipo ajedrez basado en la historia de la cultura Rapa Nui que no ha sido comercializado, sólo fue un ejercicio de este gran maestro del ajedrez; él quería hacer un juego chileno. Terminamos siendo muy buenos amigos porque él tiene una visión bien profesional, debido a que toda su vida ha jugado ajedrez. Ha representado a Chile en los Juegos Olímpicos, ha sido presidente de la Federación de ajedrez y actualmente es el presidente de la Federación chilena de Go. Ha vivido en función del juego como deporte. Hemos ido complementando este diálogo con mi postura de ver el juego como una forma de entretención. Yo creo que hay potencial en Chile pero hay que luchar con esa ausencia cultural que tenemos de base. No es que al chileno no le gusten los juegos sino que nunca los ha conocido, ni antes de la llegada de los españoles. Entonces es una pelea ardua.

¿Eso es lo que Tabula Rasa intenta suplir?

Hellis: Sí, en eso nos queremos proyectar. Sabemos que la empresa editorial en juegos de mesa tiene una tarea a largo plazo que es bien amplia: no queremos sólo crear sino enseñar también. Enseñar que a todos nos pueden gustar los juegos. Nos pasa mucho en los eventos a los que vamos que los adultos hacen jugar a sus niños, pero nosotros los invitamos a ellos a participar también. Nos dicen que no saben, les enseñamos a jugar y se dan cuenta que sí les gusta. Nuestra misión es esa, educar. Mostrar que el juego es una herramienta para un montón de cosas. Los juegos son sociales, una excusa para compartir con otros. En los eventos hacemos jugar a personas que no se han visto antes en la vida y finalmente pasan un buen rato, conversan y llegan a conocerse. Con Francisco Varas, mi socio en Tabula Rasa, llevamos 10 años relacionados a los juegos de mesa. Hemos creado organizaciones, agrupaciones, eventos, foros y sitios web ligados a ellos, así que el camino natural nos llevó a profesionalizar todo ese trabajo. Entonces, cuando fundamos Tabula Rasa pensamos siempre en una editorial de juegos de mesa. De hecho, nuestro primer pendón dice que nos dedicamos sólo a eso. Después nos encontramos con la posibilidad de hacer otras cosas.

¿Cómo se encontraron con esa posibilidad?

Hellis: En 2010, cuando descubrí el cómic “Zombies en la Moneda” de Mythica Ediciones, durante el lanzamiento del segundo tomo, con Pancho estábamos trabajando en un juego de cartas de zombies. Zombies genéricos, comunes y corrientes. Fue ahí cuando pensé que sería una buena oportunidad hacer un trabajo conjunto con otra empresa y así potenciar esa obra: ellos compartiendo el mundo que habían creado y nosotros ofreciendo la mecánica. En el lanzamiento conocí a Marco Rauch, el editor de Mythica, y le propuse el juego. Después, cuando estuvo listo y pudo jugarlo, le gustó mucho. Ese fue nuestro primer desarrollo, el juego de cartas “Zombies en la Moneda”. Entonces se me abrió un todo un mundo porque para ese entonces yo no conocía nada del cómic chileno. A esa altura, probablemente, lo único que había leído era Barrabases, Condorito y para de contar. Conocía Doctor Mortis y Mampato pero casi de oído no más; ahí me di cuenta que habían muchos autores y editoriales trabajando por tratar de revitalizar el cómic en Chile. Fue un muy buen momento para empezar a conocer porque varios estaban empezando a dar sus primeros pasos. La editorial Arcano IV, por ejemplo, sacó la serie de cómics “In absentia Mortis” por Internet y yo quedé encantado con su trabajo. NGI (Agrupación chilena de Narrativa Gráfica e Ilustración) comenzó a hacer varias actividades y empecé a ir. No sabía bien para qué (risas), pero iba igual. “De alguna forma me van a servir”, pensaba. Y más que nada era para conocer. Finalmente, el trabajo que hay detrás de un juego de mesa no es muy distinto al de un cómic. Hay autores, diseñadores e imprentas de por medio.

Hellis 04 (Web)

Y se cuenta una historia también.

Hellis: Sí, totalmente. Una de las cosas que más me gusta de los juegos de mesa en Europa, es que los europeos empezaron por reconocer al autor de los juegos como un creador. Eso significa que un juego puede tener una personalidad determinada por su autor, así como una película de Steven Spielberg tiene una personalidad propia y uno, como espectador, sabe con qué se va a encontrar cuando la vea. Entonces, los europeos empezaron a escribir el nombre de los autores de los juegos en sus cajas. Si uno toma un Monopolio ahora, sepa Moya quién lo hizo. A la escuela norteamericana nunca le importó el autor y, al igual que los cómics, ve los juegos como un mero negocio: yo te pago por hacer esto. Es una forma de trabajar, no sé si buena o mala, pero los gringos lo han hecho así históricamente. Hay grandes corporaciones, como Parker Brothers o Mattel, que se dedican a comprar ideas o usar dominio público. Así como Disney usó Blancanieves y la convirtió en una marca mundial, ocurre exactamente lo mismo con los juegos. El Uno, un juego que se ha hecho muy conocido y que tiene muchas versiones, es un juego de dominio público. Se llama “Ocho loco” y se juega con naipe inglés, si no me equivoco, pero Mattel lo transformó en un juego comercial. Los europeos, en cambio, han considerado los juegos como una manifestación artística y eso nos interesa a nosotros como editorial.

¿Tienen el mismo trato con los autores de los cómics que publican?

Hellis: El mismo. Nosotros empezamos a reconocer autores de calidad, pero a cada uno de ellos lo tratamos como un cliente actual más. Yo no soy un experto en narrativa gráfica ni pretendo serlo, sino que quiero disfrutar de las obras que crean actualmente los autores chilenos. Desde ese punto de vista, como editorial nos preguntamos cómo podríamos aportar. Así que nuestro primer experimento fue “Chile en viñetas” (libro recopilatorio de cómics), que surge de un seminario de narrativa gráfica que realizó NGI. Fueron varios fines de semana los que estuvimos aprendiendo a hacer narrativa gráfica, en el amplio espectro de la expresión, desde qué tamaño de hoja se ocupa para dibujar hasta derecho de autor y modelos de negocio. Después del seminario me pregunté: “¿Qué hago ahora con esto? (risas), ¿de qué me sirve tener este conocimiento y haber aprovechado esta muy buena instancia si me voy a quedar solamente en eso?, ¿qué posibilidades tienen el resto de los participantes de poder practicar lo aprendido?” Así surge la iniciativa de generar el libro “Chile en viñetas”, a modo de práctica profesional. Y yo sentí que debía contribuir haciendo lo que sé hacer: administrar y producir. Así fue como llegamos al mundo del cómic.

Hellis 06c (Web)

Hellis en el 7mo Encuentro de Ilustración y Emprendimiento (EIE 2013).

¿En el mismo seminario hiciste la invitación a los autores?

Hellis: Efectivamente. Fui gestando la idea durante varias semanas y antes de que terminara el seminario, se la planteé a Kóte Carvajal y Felipe Benavides (organizadores del evento). Les dije que quería hacer un libro a beneficio, en el que todos trabajáramos gratis para regalar la plata recaudada a una fundación infantil, siendo yo el coordinador de la publicación. Los invité a mi casa y, mientras estábamos tomando un tecito, ellos me miran y me dicen: “Lo que tú quieres hacer es imposible” (risas). Y me lo dijeron con buenas intenciones, sabiendo que era una apuesta arriesgada y tomando en cuenta que nosotros en Tabula Rasa estábamos recién partiendo. Nunca habíamos hecho un libro y no teníamos idea de cómics. Entonces me empezaron a cuestionar distintos puntos que yo ya me había cuestionado antes. Yo, generalmente, soy mi peor detractor, así que respondí todas sus interrogantes. Me miraron de nuevo y dijeron: “¿Sabes qué? A lo mejor esto sí se puede hacer”. Me preguntaron qué necesitaba, así que les pedí poder hacer una pequeña presentación del proyecto al final del seminario y luego utilizar la plataforma de NGI para coordinar la actividad. Al hacer la presentación, inmediatamente muchas personas estuvieron interesadas en sumarse, lo que me dejó muy contento porque no sabía si la iniciativa iba a ser bien recibida o no.

¿Cómo fue el proceso de trabajo que tuviste que llevar a cabo desde ese punto?

Hellis: Como conocía poco de cómics, tenía que apoyarme en personas que supieran más que yo. La idea era formar un buen equipo para armar el libro. Empezamos de cero, pidiendo las premisas de las historias. De ahí vino la revisión de los guiones, de los bocetos, ortografía, globos y todo lo demás para que realmente fuera una práctica profesional para todos con una buena retroalimentación. Claramente yo no podría haber hecho esa pega solo, era humanamente imposible (risas), así que invité a un grupo de gente muy valiosa y terminamos siendo 11 editores. Entre ellos puedo contar a editores de otras editoriales, periodistas de medios relacionados al cómics y creadores de la comunidad comiquera. Muchos me dijeron que no iba a ser posible que los hiciera trabajar a todos, pero yo seguía firme con la idea y creía que sí. Nos juntamos un par de veces, pero en general trabajamos a distancia, ocupando distintas herramientas digitales, como Dropbox o Google Docs. Yo recibía las correcciones de los editores, las tabulaba y se las enviaba a los autores de los cómics. Además, yo era el malo de la película. Una vez, Felipe Benavides me hizo una muy buena pregunta: “¿Vas a publicar a todos los que postulen al libro”. Le dije que no, porque debíamos alcanzar una media de calidad. “¿Y quién le va a dar la mala noticia a los que no queden?”, me preguntó después. “Yo”, le dije. Yo era el que estaba invitando y yo también debía ser el que le avisara a las personas que no iban a participar y por cuáles motivos. Todo fue una pega de chino, pero muy enriquecedora, porque me permitió conocer un poco más sobre el estado actual del cómic en Chile.

Hellis 05 (Web)

¿Cómo se evaluó la participación de los postulantes a “Chile en viñetas”?

Hellis: Con los editores fuimos fijando deadlines, así que el tiempo fue un factor. Después fijamos notas mínimas, porque todo iba con puntuaciones. Así formamos una escala para determinar en qué estado se encontraban los dibujos, los guiones, el entintado, etc. Establecimos puntajes mínimos para que las propuestas fueran publicadas. Algunos equipos de trabajo no lograron ese mínimo y otros se dieron cuenta que no funcionaban como equipo y se retiraron. Pero siempre justificamos con buenas razones nuestras decisiones editoriales. Creo que hicimos un producto bueno que espero podamos seguir haciendo en el futuro.

¿Cuánto tiempo trabajaron en el libro?

Hellis: Fueron tres meses desde que surgió la idea hasta que se lanzó la publicación.

¿Cómo fue la recepción de “Chile en viñetas” en cuanto a críticas? Hemos conversado el tema con otros entrevistados y varios de ellos concuerdan en que la crítica especializada en narrativa gráfica todavía no se encuentra establecida en Chile. ¿Cómo fue tu experiencia en ese sentido, agregando además el hecho de que este libro fue tu primera experiencia en materia de publicación?

Hellis: Enfrenté las críticas con honestidad. Me llegaron muchas preguntas de cómo iba a abordar todo eso a lo que te refieres, así que traté de ser muy empático. Siempre intenté que el proyecto fuera lo más transparente posible, publicando todo lo publicable. Ahora tengo que entregar un informe a cada uno de los autores para que las ganas de participar y la confianza que depositaron en el proyecto se vean bien recompensadas. Además, el hecho de yo ser un tercero que no tenía mayor participación anterior en el mundo del cómic, hizo todo más fácil. Yo no le debo favores a nadie ni tengo banderas que enarbolar por nadie. Aquí lo importante era hacer el proyecto para ayudar a Conin; el resto de las cosas me resbalaban.

Hellis 09 (Web)

¿Tienen planeado sacar un segundo volumen de “Chile en viñetas”?

Hellis: Sí, tenemos todas las ganas. Creemos que con la experiencia adquirida podremos sacar un segundo producto mucho mejor que el primero. Topamos, eso sí, con temas de plata por ahora. Porque aunque sea un libro que se haga por amor al arte de parte de los autores, editores y la misma editorial, se tiene que mandar a imprimir igual y eso es plata.

Las ganancias del libro fueron entregadas a la Corporación para la Nutrición Infantil (Conin), ¿qué te llevó a tomar esa decisión?

Hellis: Además de servir como práctica profesional para los involucrados, uno de los objetivos de “Chile en viñetas” era que sus ganancias fueran a beneficio de una fundación. A mí siempre me ha gustado el trabajo benéfico no tradicional. Por ejemplo, hice eventos de juegos de mesa en beneficio de instituciones infantiles. Entonces pensé que le podría dar el mismo sentido a este libro. Al tiempo en que estaba haciendo el seminario de NGI, en África estaba ocurriendo una sequía muy grande, que derivó en una hambruna mayor. Estaban muriendo unos quince mil niños diariamente. Así que me puse a organizar un evento “ñoño” benéfico con algunas organizaciones para ayudar en esa situación. Tenía hasta el permiso de Unicef para realizarlo, pero no pude encontrar un lugar físico para llevarlo a cabo. Antes había hecho eventos en universidades, pero este último coincidió con el punto más álgido de las manifestaciones estudiantiles y ninguna universidad se atrevía a prestar sus dependencias por miedo a que se las tomaran. Finalmente no pude hacer el evento y quedé infinitamente frustrado (risas). Pero me dije que esa frustración debía convertirla en algo bueno. Y así fue como esa idea se sumó al proyecto del libro. Luego pensé que si no podía ayudar en la situación de África, tenía que empezar por casa, y comencé a investigar sobre los problemas alimentarios en Chile. Llegué a Conin pensando que sólo trataba los problemas de desnutrición pero luego me di cuenta que su rango de ayuda se había ampliado mucho por las nuevas condiciones alimentarias del país. El sobrepeso, la intolerancia a ciertos alimentos o la calidad de éstos son algunos de los problemas que Conin también combate.

¿Y Tabula Rasa pretende continuar con el trabajo a beneficio con sus siguientes publicaciones?

Hellis: Sí. De hecho, “Chile en viñetas” surge como un proyecto que busca ser replicado año a año, esperando sumar a más artistas y beneficiar a distintas instituciones infantiles. Eso es algo que Conin tiene claro y saben que este año probablemente vamos a apoyar a otra institución.

Hellis 07 (Web)

¿Cómo recibieron tu oferta en Conin? Agradecidos, me imagino, ¿o no?

Hellis: (Risas) ¡Incrédulos! Al principio estaban súper incrédulos. Mira, esta fue la situación: pedí una reunión con el director de Conin y, mágicamente, me la concedieron a la primera. Le dije: “Mire, queremos hacer un libro a beneficio. Nosotros lo vamos a escribir, dibujar, imprimir y vender, y todas las ganancias irían para ustedes”… Y él me queda mirando con cara de “¿y qué me vas a pedir a cambio?” (risas). Yo le dije que sólo esperaba que ellos recibieran la plata. Y él no podía entender mi lógica… porque es bastante ilógica, en realidad. De hecho, varios autores me dijeron que a mí no más se me ocurría hacer un libro y regalar la plata ganada. Me preguntaban que cómo iba a surgir mi editorial así. Yo siento que hay muchas formas de surgir y no todo pasa por la plata. Creo que todas las personas que estuvimos involucradas en este proyecto, y la misma editorial, hemos crecido mucho aun cuando no hemos recibido nada de dinero.

Casi al cierre del libro, y justo después de las viñetas, se incluyen algunas páginas de publicidad a algunas entidades involucradas con el cómic nacional, como ComicCon, la tienda Bazinga y Café Cómics. Es una práctica poco frecuente en los cómics nacionales actuales, ¿por qué decidiste hacerlo?

Hellis: Muchos me preguntan lo mismo, como si fuese algo muy extraño. Yo no lo creo así. Cuando al final del un libro dice “otros libros de esta colección” se está haciendo publicidad a la misma editorial. Lo que hice fue intentar beneficiar a todos los que habían colaborado de alguna manera. Café Cómics y Bazinga aceptaron vender el libro sin comisión alguna. El lanzamiento del libro se realizó en ComicCon y ellos le dieron a “Chile en viñetas” un stand en su convención. Yo a cambio les ofrecí una página de difusión. Y también tiene que ver un poco con transparentar la realidad chilena del cómic. Al principio, varios autores me preguntaban con qué fondos había hecho el juego “Zombies en la Moneda”, y yo les respondía que con el fondo de mi bolsillo no más. Muchos me aseguraban que en Chile no se hace nada sin fondos del Estado, que por eso me lo preguntaban. El cómic en Chile no es una industria todavía. Ni madura ni mucho menos. Por lo tanto yo creo que hay que ser transparente y decir que a veces no hay plata y hay que buscar alianzas. Yo creo que es una posibilidad que los autores y las editoriales debemos cuestionarnos de aquí para adelante. Una industria no existe si vive solamente de las subvenciones. Si es así, sólo sería una ilusión de industria. La industria tiene que existir porque se sostiene a sí misma. Para lograr eso hay que ser un mago de las finanzas y hacer mucho con poca plata, o aceptar el apoyo de terceros. Ahora, no creo que tenga que ver sólo con la empresa privada, porque el modelo del crowdfunding o financiamiento colaborativo también es una muy buena herramienta y solución para que los decidan qué se publica finalmente sean los que están dispuestos a pagar por ello.

Después del trabajo en “Chile en viñetas” y con tu experiencia hasta ahora, ¿cómo evalúas el estado actual del cómic en Chile?

Hellis: Durante ese periodo de aprendizaje, sentí que nadie podía decir que lo sabía todo respecto a las historietas. Lo que es bueno, porque significa que podemos construir todos juntos. En un momento también pensé que la idea de lo que hay que hacer con el cómic en Chile estaba bastante uniformada, pero luego me di cuenta que la variedad de opiniones es gigantesca. Algo muy bueno y enriquecedor además. Creo que falta harto por saber y hacer todavía.

Hellis 03 (Web)

cropped-mg_fa_1.jpg

Anuncios

12 pensamientos en “Hellis Leiva: “El trabajo que hay detrás de un juego de mesa no es muy distinto al de un cómic”

    • ¡Hola Gabriel! Chile en Viñetas es el proyecto a beneficio que tiene Tabula Rasa y que pretende ser anual, sin embargo, el resto de las publicaciones funcionan como cualquier editorial y tienen un precio determinado a sus productos.
      ¡Muchos saludos!

  1. Muy buena entrevista, pero creo que tienes que enfocar el negocio de la editorial para beneficiar a Tabula Rasa, ojo que ello no quita que donen beneficios a instituciones. Los invito a conocer las empresas B. Muchas de ellas sus ingresos los divididen entre poder sustentar la empresa y las utilidades las donan. De esta forma, traspasan el valor de sus clientes hacia los beneficiarios de la donación. http://www.late.cl/webnueva/

    • Hola Javier, interesante lo de Late, me parece haberlo visto en algún evento y ahora he quedado más informado respecto de esa iniciativa. Tabula Rasa es una editorial en crecimiento, participaron publicando el segundo tomo de CabraLesa y los juegos de Zombies en la Moneda y Shokudô así que todavía les queda material para ir afirmándose con el tiempo. Chile en Viñetas era un desafío personal para Hellis a ver si lograba reunir artistas para hacer un cómic 100% beneficio.
      Un saludo, ¡gracias por acompañarnos en la mesa!

  2. En mi vida he conocido gente desechable y otra para atesorar y aprender de ellos y aunque fueron los negocios, con esas primeras experiencias en juegos de carta que hicimos juntos los que nos juntaron hoy tengo un amigo y alguien a quien admiro profundamente un abrazo Hellis y como siempre estamos a tu disposición para lo que se ofrezca a quienes desean cambiar el paradigma de que todo se hace por plata como motivo generador.

  3. Hola a todos!
    Muchas gracias a Mesa Gráfica por interesarse en lo que estamos haciendo en nuestra editorial y por la excelente labor periodística que están realizando en torno a la narrativa gráfica y otras formas de arte. Si cada uno de los involucrados en este medio hacemos nuestra parte de la mejor manera, es posible levantar el cómic nacional y su desarrollo. Un abrazo!

    • Gracias a ti Hellis por la buena recepción y esa amabilidad que te caracteriza.
      Personalmente, mi mayor admiración a tu trabajo y disposición a lo que necesites, sobre todo de aquellos proyectos benéficos que son un gran aporte y muestra humana.
      Confío en tus palabras, hay una unidad final que es el medio al que seguimos con cariño, y puros granos por germinar a ese desarrollo que mencionas que ojalá resulte inminente.
      ¡Un abrazo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s